Viernes, 06 Febrero 2015 17:42

CONVIVIR CON GENTE "TÓXICA"

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“Aléjate de la gente que trata de empequeñecer tus ambiciones. La gente pequeña siempre hace eso, pero la gente realmente grande, te hace sentir que tú también puedes ser grande” Mark Twain

Las palabras ejercen una poderosa influencia tanto en uno mismo como en quienes nos rodean. Las palabras que se utilizan a diario, pueden motivar y levantar a una persona, o por el contrario, deprimirla y hundirla, en la medida que la persona lo permita. 
Hay personas que han crecido rodeadas de amor, equilibrio, y cosas positivas y precisamente por haber llenado sus vidas de afecto; es esto lo que van brindando a quienes le rodean. Hay otras que circunstancialmente van cargadas de decepciones, problemas y actitudes pesimistas que van repartiendo en su camino con cualquiera que se encuentren. A este tipo de personas se les conoce como gente “toxica”. La palabra tóxica se emplea en este caso, debido a que las palabras usadas por estas personas pueden afectar la salud mental de quienes le rodean, tal como lo haría una sustancia química con propiedades de hacer daño a la salud. 
Las personas tóxicas se reconocen por distintos factores, pero los más comunes son: habla constantemente de temas negativos, en lugar de halagarte por algo o reconocer tu esfuerzo, encuentra siempre el detalle o el aspecto menos favorecedor. Generalmente no acepta en primera instancia una opinión o sugerencia, es hiriente, agresivo, inflexible y se altera fácilmente si lo contradices, porque siempre cree tener la razón.
Así que es conveniente identificarlas conscientemente, comprender que su comportamiento obedece a un cúmulo de conflictos no resueltos, y que lo más conveniente es mantenernos al margen de cualquier circunstancia que pueda generar malestar en nuestro andar cotidiano. Más aún, es importante observar nuestro propio comportamiento y detectar si estamos siendo “tóxicos” al expresarnos, ya que mejorar esta condición es un primer gran paso para mejorar nuestra calidad de vida.
Cuando abordamos este tema en nuestros procesos de aprendizaje, los participantes suelen preguntar: ¿Pero cómo mantenerme al margen de una persona tóxica si en mi lugar de trabajo comparto mi espacio con ella? Ciertamente, no siempre es posible alejarse de una persona tóxica, a veces es nuestro jefe o compañeros de trabajo que evidentemente no podemos cambiar y otras porque se trata de algún familiar o amigo muy cercano. Es posible convivir con una persona tóxica. Por ejemplo en PNL (Programación Neurolingüística) se plantean algunas técnicas para protegerse a fin mantener el equilibrio emocional, evitando la entrada de lo “tóxico” en usted. 
Respirar. La respiración consciente ofrece múltiples beneficios, por lo que es necesario hacer de esto un hábito. El cerebro se oxigena, permitiéndole hacerse cargo de sus emociones con mayor facilidad. Tome una respiración o varias antes de estar con una persona tóxica, cárguese de energía y pensamientos positivos, lo que le proporcionará un excelente estado de ánimo. Recuerde que esta persona trae información y experiencias distintas a las que usted tiene,  y por eso actúa de esta manera.  No tome nada personal, este comportamiento lo tiene con el resto de la gente y no sólo con usted.
Elabore un escudo protector. Se trata de imaginar una especie de escudo o barrera, para generar la ilusión de protección en el cerebro. Esto puede hacerlo de la siguiente forma: cierre sus ojos, respire profundo y permita que su mente imagine una protección para su ser emocional. Deje que su mente disponga de colores, texturas o las formas que desee.  Puede ser una burbuja, una puerta, un escudo, etc. Lo que sea que su mente imagine estará bien, esta será su protección. En lo sucesivo, cada vez que se encuentre con personas tóxicas, simplemente recuerde lo que su mente elaboró como escudo, y active esta imagen mental mientras recibe mensajes “tóxicos”.
Cambie el tema.  Intente hablar de otra cosa.  A esto se le conoce en PNL como “estado separador”. Si empieza a sentir tensión en la conversación, o nota que usted o su interlocutor empiezan a mostrar alteración, o si se comienza a hablar en contra de alguien, es oportuno establecer un “estado separador”, que es sencillamente cambiar el tema de la manera más educada posible. Al cambiar el tema, inmediatamente se disminuye la intensidad de las emociones alteradas generadas con el tema anterior, y surgen otras emociones más favorables. Si necesita cambiar el tema varias veces, hágalo discretamente para no generar confrontación innecesaria. 
Tenga en cuenta que usted elige tanto los pensamientos, como las palabras que emplea en su cotidianidad. Constantemente pregúntese: ¿De qué me estoy rodeando? ¿Qué me permito ver y compartir a través de mis grupos o redes sociales? ¿Cómo me nutro a través de mi experiencia diaria?

 

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